Existen numerosos rumores de diferentes trucos con los que aseguran se podría engañar al alcoholímetro en caso de que hayas bebido. Aquí te contamos algunos de ellos y la verdad sobre sus efectos.
El café y los caramelos
Algunos conductores aseguran que tomar un chicle o un caramelo, beber café o la pasta dentífrica podrían enmascarar un resultado positivo en el control de alcoholemia. Sin embargo, aunque estas sustancias absorben mínimas cantidades de alcohol en la boca, nunca lo eliminan del aire alveolar, el que se mide en estos controles.
El agua
Si bebemos agua después de bebernos unas copas, eliminaremos líquido, pero precisamente ese exceso de agua. La cantidad de alcohol que expulsamos es muy pequeña y en consecuencia la medición apenas sufriría cambios.
El deporte
Muchos conductores confían en el poder del ejercicio físico para eliminar el exceso de alcohol por la sudoración. Realmente es mínimo el aumento de velocidad en la eliminación y el efecto casi inapreciable. Además, forzar la circulación sanguínea de ese modo tras haber ingerido bebidas alcohólicas podría ser peligroso para la salud.
Los medicamentos
En la actualidad abunda en internet la oferta de medicamentos milagrosos que aseguran engañar al alcoholímetro si nos hemos pasado bebiendo. Desde la DGT advierten de que sus efectos son totalmente falsos e incluso podrían incrementar la tasa de alcoholemia. Otros conductores también hablan de la vitamina B o los inhaladores para el asma, pero desgraciadamente para ellos ninguno es efectivo contra los efectos inmediatos de la bebida.
Esperar antes de conducir
Con el paso del tiempo la presencia del alcohol en la sangre y sus efectos se van reduciendo. Sin embargo, la mayoría de conductores consideran que con un máximo de 2 horas es suficiente, cuando serían necesarias un mínimo de 5. En todo caso, siempre depende del metabolismo de cada persona y del alcohol que se haya bebido.
Los más atrevidos aseguran que masticar césped, beber aceite o chupar monedas o baterías de móviles, son otros trucos muy efectivos. Desgraciadamente, tenemos que decirles que ninguno de ellos funciona ante el control de alcoholemia, en el mejor de los casos podrían tan solo enmascarar el olor del alcohol en la boca. Otros conductores tratan de desesperar a los agentes soplando muy lentamente. A estos le aconsejamos seguir las normas establecidas pues podrían sancionarlos directamente por no colaborar.
Está claro que es imposible engañar al alcoholímetro y te aconsejamos no consumir bebidas alcohólicas si vas a conducir. No solo tu integridad está en peligro sino la de todos los que te rodean.